//Por Rotem Elinav, Emily Esfahani Smith Eudaimonic by Design//

¿QUÉ?

El rasgo determinante de una vida con sentido es sentirse conectado a algo más grande que uno/a mismo/a, ya sea la familia, el trabajo, Dios, la naturaleza, etc. Cuando las personas dicen que sus vidas tienen sentido es porque creen que sus vidas importan, que están impulsadas por una sensación de propósito y que el mundo tiene sentido para ellas. Todos/as podemos experimentar sentido. De hecho, según Viktor Frankl, psiquiatra y sobreviviente del Holocausto, los seres humanos tenemos una necesidad de sentido que es tan importante para nuestra salud psicológica, como la comida, el agua y el techo lo son para nuestra salud física.

¿POR QUÉ?

Tener una sensación de sentido en la vida ayuda a las personas a resistir y lidiar con la adversidad con mayor resiliencia— y cuando las personas crecen después de una crisis, fenómeno conocido como crecimiento postraumático, es porque fueron capaces de encontrarle sentido a lo que les ocurrió. Más allá de estos beneficios, experimentar sentido está relacionado con una mayor satisfacción en la vida, mejor salud física y mental, emociones positivas y realización acentuadas, mayor productividad laboral y/o notas más altas en la escuela, y mayor autorregulación. Las personas que experimentan mayor sentido en la vida son más propensas a utilizar servicios de salud preventivos, menos propensas a practicar comportamientos de riesgo como el uso de drogas y a ser más longevas— es decir, viven más. Y conforme se acercan al final de sus vidas, son más propensas a sentirse en paz al confrontar la muerte

¿CÓMO PUEDO UTILIZARLO?

Según la periodista científica Emily Esfahani Smith, una vida con sentido consta de cuatro pilares.

1. Pertenencia

Los seres humanos somos criaturas inherentemente sociales y tenemos una poderosa necesidad de pertenecer – de sentir que somos importantes para los/as demás. La pertenencia se define como estar en una relación donde eres valorado por quien eres intrínsecamente, y donde tú valoras a otros/as por quienes son intrínsecamente.

Ya que nuestras conexiones sociales se han visto afectadas durante la pandemia, este pilar del sentido puede percibirse bajo amenaza. Pero hay formas de cultivarlo, como llamadas por FaceTime con amigos o como pasar más tiempo con tus hijos o cónyuge, ya que todos/as estamos en casa.

En el entorno laboral, considera iniciar tu siguiente reunión de equipo pidiéndoles a los miembros de tu equipo que compartan, cada uno/a, una experiencia significativa que hayan tenido durante la cuarentena. Pídeles que presenten la experiencia de forma creativa y memorable; por ejemplo, con una fotografía, un objeto, una canción o un escrito. Esto les permitirá volver a experimentar el momento significativo y acentuará sus emociones placenteras y sensación de sentido, además de que estrechará su conexión como equipo.

2. Propósito

Los psicólogos definen el propósito como una meta o principio a largo plazo que organiza tu vida e involucra hacer una contribución al mundo. Se da en todas las formas y tamaños. En un estudio, por ejemplo, una conserje de hospital dijo que su propósito es curar a la gente enferma.

Otra manera de pensar el propósito es hacer uso de tus talentos, de lo mejor de ti, para servir a los/as demás. Una de las principales formas de realzar nuestra sensación de sentido es ayudando a otras personas. Para hacer esto no necesitas un posgrado o un fuerte respaldo financiero. Lo único que necesitas es usar las fortalezas de carácter y los talentos que residen en ti. Por ejemplo, puedes expresar tu gratitud a tus seres queridos y/o proveedores de servicio a través de texto, video, mensajes, etc. Puedes cocinar para aquellos que lo necesitan; grabar tu música y subirla a internet para levantarle el ánimo a la gente; compartir recursos útiles/graciosos/inspiradores con los/as demás; liderar a otras personas organizando un grupo en línea; enseñar a través de tutoriales en línea; etcétera.

Durante esta pandemia, puedes cultivar una sensación de propósito preguntándote a ti mismo/a: ¿cómo puedo ayudar? ¿Qué necesidad puedo cubrir? No tiene que ser algo gigante. Hacer la diferencia en tu pequeña esquina del mundo es significativo independientemente de qué hagas o a cuántas personas ayudes.

3. Contar historias

Contar historias se refiere a la habilidad de crear una narrativa coherente de tu vida y las cosas que te ocurren. ¿Quién eres? ¿Cómo te convertiste en la persona que eres hoy? ¿Hacia dónde va tu vida? ¿Cómo te han formado los principales eventos de tu vida? Todas estas preguntas tienen que ver con contar historias.

Con respecto a la pandemia, ¿cuál es la historia que te estás contando a ti mismo/a y el tipo de persona que eres en medio de ella? ¿Estás contando una historia que te impulsa hacia adelante (como: son tiempos difíciles pero estoy haciendo mi mejor esfuerzo para superarlos y me encanta pasar este tiempo extra con mi familia) o que te reprime (como: son tiempos difíciles y me siento indefenso/a y poco productivo/a)? Según estudios científicos, la gente que cuenta la historia de su vida definida por la redención, el crecimiento y el amor experimenta más sentido en la vida. Quienes cuentan historias más negativas tienden a estar más ansiosos/as y deprimidos/as.

Si estás contando una historia que te está reprimiendo, la buena noticia es que puedes cambiarla. Un método comprobado es llevar un diario. Los estudios demuestran que escribir tus pensamientos y emociones más profundas sobre una experiencia difícil de tu vida puede ayudarte a cambiar tu historia, en parte, a través de encontrarle un sentido positivo.

Otra forma de cambiar una historia en exceso negativa es preguntándote a ti mismo/a qué evidencia tienes que respalde esa historia en particular. Debido a que los seres humanos tenemos una fuerte tendencia a lo negativo, solemos enfocarnos en lo negativo y descontar lo positivo – y esto aplica a las historias que contamos de nosotros mismos. Si quieres contar una historia de vida más precisa y esperanzadora, piensa en todas las cosas buenas que puedes estar omitiendo e intégralas en tu narrativa.

4. Trascendencia

Las experiencias trascendentales son aquellos raros momentos en los que te alzas por encima del ajetreo de la vida cotidiana y te sientes conectado/a con algo más grande, hermoso e inspirador. Pueden ocurrir en la naturaleza, a través de la religión, escuchando música, en el movimiento sincrónico, etc. Estas experiencias ayudan a la gente a sentirse más en paz y nos ponen en contacto con nuestros verdaderos valores. Intenta incorporar la trascendencia a tu vida apartando tiempo cada día para sentirte en contacto con la belleza, la calma y el sobrecogimiento – ya sea escuchando música, meditando o dando una caminata. Este pilar requiere de tomarte un descanso de las noticias y los dispositivos digitales, los cuales nos atan al aquí y al ahora, para que puedas conectar con algo más grande.

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AUTORES

Rotem Elinav, Emily Esfahani Smith

Eudaimonic by Design es una red global de consultores y facilitadores que comparten una pasión por la ciencia del bienestar y creen que las organizaciones deben estar diseñadas para habilitarlo. Aprovechamos lo mejor del pensamiento académico y años de experiencia práctica para ayudar a la gente a sostener su compromiso, actuar éticamente y buscar la excelencia.

Instituto de Bienestar Integral  es una institución basada en la colaboración y el amor por servir, comprometida con el desarrollo, impartición e implementación de programas que facilitan un proceso de transformación a nivel personal y profesional. Nuestros programas se basan en investigaciones científicas del campo de la psicología positiva y la ciencia del bienestar para promover el florecimiento individual, familiar, organizacional y social.

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