Vivir desde el aprecio

Vivir desde el aprecio

Por: Margarita Tarragona

Aquello que apreciamos “crece” o aumenta de valor en nuestra vida, mientras que lo que no apreciamos disminuye o se devalúa.

Este artículo fue publicado en Mente Sana, 60, Junio 2010.

La palabra “apreciar” tiene varios significados, entre ellos: “sentir afecto o estima hacia alguien”, “reconocer el mérito de alguien o de algo” y “aumentar el valor o cotización de una moneda en el mercado de divisas”[1]. Las dos primeras acepciones son las más obvias, todos hemos dicho alguna vez que estimamos o apreciamos a alguien y sabemos que apreciar implica valorar o reconocer las cualidades de las personas y las cosas. El tercer significado, el que se usa en el mundo de la economía y las finanzas tal vez nos es menos familiar: cuando una moneda pierde valor en el mercado, se devalúa o se deprecia, mientras que si sube de valor se revalúa o se “aprecia”. Lo mismo pasa en nuestra vida psicológica: aquello que apreciamos “crece” o aumenta de valor en nuestra vida, mientras que lo que no apreciamos disminuye o se devalúa. Por eso, el Dr. Tal Ben Shahar, uno de los profesores más reconocidos de Psicología Positiva en el mundo frecuentemente dice: “lo que apreciamos, se aprecia”. Este principio, aparentemente sencillo, tiene un gran impacto en nuestra felicidad y en nuestras relaciones con los demás.

El aprecio no sólo reconoce las cualidades que ya existen, sino que las nutre y las potencia. Esta es la base de una metodología muy poderosa, la lndagación Apreciativa (Appreciative Inquiry), desarrollada por el Dr. David Cooperrider de la Universidad de Case Western Reserve en EUA. La Indagación Apreciativa surgió originalmente como una herramienta para la consultoría organizacional y hoy en día tiene implicaciones en muchos ámbitos, desde la vida familiar hasta el desarrollo comunitario y la planeación urbana. La Indagación Apreciativa consiste, como su nombre sugiere, en indagar o investigar desde una postura de aprecio. Se trata de tener curiosidad y hacer preguntas sobre lo que está bien en las organizaciones y en las personas. Tradicionalmente, cuando un consultor llega a una empresa su función es diagnosticar o detectar cuáles son los problemas, qué es lo que se está haciendo mal, para después proponer maneras de corregirlo. Esta forma de proceder parece ser la norma en nuestra cultura, bien sea en la escuela, en la casa, en un equipo deportivo, estamos acostumbrados a observar qué está mal para poder arreglarlo y mejorar. Si nuestro hijo llega con una boleta de calificaciones con 90 en biología, 87 en química, 95 en literatura y 60 en matemáticas, ¿sobre qué comentamos primero? Muy probablemente le diremos “¡¿por qué tienes una nota tan baja en matemáticas?!”.

Nuestra lógica suele ser que lo que ya va bien no necesita tanta atención, que hay que enfocarse en los puntos débiles. Esta perspectiva parte de una visión de déficit: observar qué falta o qué no se está haciendo bien para poder hacer cambios y funcionar mejor.

La Indagación Apreciativa (y otras metodologías “emparentadas” con ella, como el trabajo centrado en soluciones) propone una perspectiva diferente: empezar por lo que ya funciona, por lo que ya está bien, por lo que hay que preservar, como punto de partida para el desarrollo y la transformación de las relaciones, las familias y las organizaciones.

¿Cómo se ve esto en la práctica? Imagínense que un consultor llega a una empresa y en una reunión a la que asisten todos los empleados, les pide que contesten las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es lo mejor de trabajar en esta empresa?
  • ¿Cuál ha sido el logro más importante de esta compañía el año pasado?
  • ¿De qué se sienten más orgullosos en su trabajo como organización?
  • ¿Cuáles han sido los comentarios más positivos que han recibido de sus clientes en los últimos meses?
  • ¿Cuál creen que ha sido el mayor acierto de la dirección en estos tiempos?
  • ¿Cuáles de sus talentos pueden poner en práctica en su trabajo cotidiano?
  • ¿Cuál es su sueño para el futuro de esta empresa?

Como se imaginarán, cuando se invita a las personas a observar y apreciar lo que hacen bien, se genera mucho entusiasmo y energía, surgen nuevas ideas y se empiezan a contemplar posibilidades que antes no se imaginaban. La idea es que no siempre es necesario enfocarse en los problemas para que las cosas vayan bien, sino que, al contrario, es más productivo partir de lo que ya está funcionando, de las fortalezas para seguir construyendo sobre ellas. En este tipo de trabajo primero se aprecia lo que ya existe, los logros y aciertos, después se invita a soñar cómo pueden ser las cosas si se construye sobre éstos y después se planea e implementa el camino para lograrlo.

La perspectiva del aprecio no se limita a lo laboral, es muy útil en el hogar y en la familia. ¿Cuántas veces dejamos de apreciar las cualidades y acciones de nuestra pareja, simplemente porque ya estamos tan acostumbrados a ellas que ya no las vemos?. Hay una frase muy dura que dice “la familiaridad genera desprecio”. Qué tristeza, pero no tiene que ser así, el antídoto al desprecio puede ser, justamente, el aprecio.

Dawn Cooperrider, Jen Hetzel Silbert y Ada Jo Mann han escrito un libro sobre las dinámicas familiares positivas[2], en el que ofrecen muchísimas preguntas que nos invitan a apreciar lo mejor de nuestras familias en las diferentes etapas de la vida. Sus preguntas incluyen, por ejemplo:

“¿Qué es lo que te permitió tener tan buenas notas este mes en la escuela?”

En el caso de las malas notas en matemáticas que comentábamos hace un momento, sugieren decirle al chico:

“Dejemos de lado las matemáticas por un momento. Cuéntame de tu materia favorita y cómo le haces para ser muy bueno en ésta ”.

Escuchar con atención e interés su respuesta y más adelante ya decirle, “oye, y ¿qué sería bueno hacer respecto a las matemáticas?”

En vez de preguntarles a los hijos “¿Qué hiciste hoy en al escuela?” (a lo que casi siempre responden: “nada”), las autoras proponen preguntas como “¿qué fue lo más creativo que hiciste hoy en la escuela?”. Podemos preguntar también, ¿cuál fue el mejore momento de tu día hoy? o ¿qué fue lo más interesante que aprendiste? La idea es que hay preguntas que invitan respuestas de una sola palabra (bien, nada, sí/no) , mientras que otras requieren de más reflexión y probablemente generen respuestas más ricas.

Cooperrider y colaboradoras proponen que las preguntas apreciativas también se pueden usar para fortalecer la historia de la familia y la identidad familiar, por ejemplo, “Comparte una anécdota de nuestra familia que te haga que te de gusto ser parte de ella”. Otro ejercicio muy importante es desarrollar y expresar nuestro aprecio por los miembros de nuestra familia, preguntarnos sobre cada uno de ellos: ¿qué es lo que más admiro y valoro de esta persona y cómo se lo puedo comunicar?. Los cumpleaños, aniversarios o días especiales como el día de las madres pueden ser momentos muy buenos para comunicarle al festejado de manera explícita cuánto lo apreciamos y queremos. El aprecio puede servir también para planear el futuro en las familias. Si tenemos que planear unas vacaciones , le podemos preguntar a cada integrante de la familia cuáles han sido unas de sus vacaciones favoritas y por qué lo fueron, para tratar de incorporar algunos de esos elementos en el viaje que se aproxima. La visión del pasado también se puede enriquecer si lo exploramos con aprecio y curiosidad. Los abuelos son una fuente maravillosa de historias y experiencias, podemos hacerles muchísimas preguntas, como “Cuéntame cómo era vivir en el pueblo”, “¿ qué era lo mejor de tener tantos hermanos y hermanas?”.

Cuando hacemos preguntas que se basan en el aprecio, no sólo obtenemos información, sino que fortalecemos nuestra relación con la persona quien contesta y probablemente contribuimos a que, al compartir experiencias positivas, su identidad se vea fortalecida. Recordemos que al apreciar a las cosas y las personas, éstas crecen y aumentan de valor. Si ponemos atención a lo que apreciamos en nosotros mismo y en los demás, todos ganamos.

[1] Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española
[2] Positive Family Dynamics. Taos Institute Publications. 2008.
Margarita Tarragona es líder internacional en el mundo de la psicología positiva. Es miembro de la mesa directiva de la International Positive Psychology Association (IPPA) y vicepresidenta de la Sociedad Mexicana de Psicología Positiva. Es profesora adjunta del Wholebeing Institute, fue directora del Instituto de Ciencias de la Felicidad de la Universidad Tecmilenio y creó el diplomado en psicología positiva en la Universidad Iberoamericana. Es autora de diversas publicaciones, entre las cuales se encuentra: “Tu mejor tú“. Visítala en: positivamente.com.mx

Certificado en Psicología Positiva – Latinoamérica, Un programa de educación mixto con módulos tanto en línea como presenciales de un año de duración creado por Tal Ben-Shahar, profesor del curso más famoso de la historia de Harvard.  Por primera vez en Latinoamérica y 100% en español.  Comienza enero, 2017.  Más información

Tus comentarios

Tu dirección de correo no se publicará. Los campos requeridos están marcados *