¿Se pueden hacer amigos después de los 30´s?

¿Se pueden hacer amigos después de los 30´s?

¿Cuándo se hacen los verdaderos amigos? ¿Qué factores determinan que las amistades perduren o se pierdan? ¿Se pueden hacer amigos después de los 30s?

 Sin embargo, el verdadero concepto de la amistad, sigue siendo para la mayoría de la gente el descrito primero (el del hombro y la copa) y de acuerdo a estudios de felicidad (ver Gallup.com), la amistad aparece como una de las dos variables más correlacionadas con la felicidad con un 89%, inmediatamente después de la familia (90%); pero surgen las preguntas… ¿cuándo y cómo se hacen estos amigos?

 Las amistades cercanas toman tiempo y esfuerzo. Durante la época escolar es bastante sencillo hacer y mantener amistades, porque en la mayoría de los casos éstas se forman en los confines del aula o de la institución educativa. El verse diario, el estar en las mismas fiestas y reuniones, el hacer viajes juntos y en general vivir las mismas circunstancias y estar presentes durante los problemas y alegrías, forman vínculos cercanos que a veces perduran para toda la vida (y la mayoría de nosotros cree que así será: que nuestros amigos de la secundaria o preparatoria serán nuestros amigos para siempre), pero a veces no.

 En la universidad solemos mantener las amistades de la preparatoria, pero el elegir distintas carreras empieza a complicar la solidez del vínculo debido a la menor frecuencia de los encuentros, así como de la aparición de “nuevos amigos”, que quizá tengan más en común con nosotros debido a los intereses afines… básicamente porque eligieron estudiar lo mismo que nosotros. A diferencia de los amigos de la escuela que sólo fue la “casualidad” lo que los unió, a los amigos de la universidad los unen intereses y probablemente valores similares, además de una visión de un futuro compartido en el que las relaciones podrían también ser de mútua conveniencia, ya que ellos serán futuros colegas, y quizá socios (o competencia).

 De especial interés resultan los conceptos de “confianza” y “diversión” en la comparativa entre amigos a los 20s y los amigos a los 30s. De acuerdo a una investigación del diario El País, en España (Percepción Sobre el Significado y los Elementos Subyacentes de la Amistad) los amigos en edades de 16 a 24 años son los más divertidos, pero los menos incondicionales. La confianza está en proceso de construcción, siendo una de las edades en las que menos se confía en los amigos; mientras que entre los 25 y 34 años, la confianza crece, los procesos de desarrollo personal forjan amistades más incondicionales y aunque divertidas, el nivel de diversión baja a medida que aumenta la edad.

 Llegando a la adultez media, o a los 30s, la mayoría de las personas tienen grupos de amigos establecidos desde tiempo atrás, sin embargo las responsabilidades y actividades adultas pueden hacer muy difícil la frecuencia de los encuentros, ya que al menos en México, el promedio de edad de matrimonio e incluso de tener al primer hijo, se encuentra entre los 25 y los 35. De todos es sabido que los hijos requieren de mucha atención, sobre todo en los primeros años, en los que puede resultar complicada incluso la logística de salir de casa, o de entretener a invitados en la propia (“pero mantengamos la voz baja, porque el bebé está ya dormido”).

 Por diversas circunstancias, algunas personas pueden tener pocos o ningún amigo en la década de los 30s. Quizá nunca los tuvieron, o el reloj sociobiológico les hizo tener distintos intereses (“mis amigas solamente hablan de cunas y pañales”) o la pérdida de alguna relación de pareja les hizo también perder a sus amigos porque “se fueron con él o con ella”, por ejemplo. En este caso, el hacer nuevos amigos a esta edad puede ser problemático, porque en general aquellos a quienes consideramos nuestros “verdaderos amigos” han sido personas que han tenido presencia duradera en nuestra vida, y han sido testigos de nuestros momentos más felices y de nuestros tiempos más tristes… por lo que el empezar a hacer amigos en esta década, quizá implicará que se convertirán en nuestros grandes amigos por ahí de los 40s o 50s.

Además de lo anterior, y a diferencia de en la juventud, tendemos a volvernos más selectos en cuanto a elegir nuestra compañía; de niños podemos tolerar a “amigos” que no son de nuestro particular agrado solamente porque pertenecen a nuestro “grupito” o porque son amigos de nuestros amigos, pero en los 30s, si notamos que alguien ve las cosas muy distinto a nosotros, simplemente dejamos de frecuentarlos.

 Hacer amistades en la 4ª década de la vida (sí… los 30s son la 4ª década) no es sencillo; requiere el tiempo y la dedicación para acudir a las bodas y eventos de los demás, organizar la logística para dejar a los niños (cuando los hay) para salir a actividades sociales, prestar tiempo y oído para escuchar las problemáticas de los demás, gozar de aceptación y paciencia para tolerar a las compañías de los amigos que no necesariamente sean tanto de nuestro agrado (como las parejas, por ejemplo) y mantener el contacto constante a través de llamadas y mensajes (y no sólo “likes”).

 Pero hay luz al final del túnel…

 El sitio social británico Friends Reunited (‘Amigos reunidos’) realizó una encuesta entre los usuarios mayores de 40 años y encontró que el 70% dijo que no fueron “realmente felices”, sino hasta llegar a los 33, y gran parte de esa percepción subjetiva se debe a la calidad de sus amistades.

 ¿Cómo hacer amistades en este momento de la vida?

 En los 30s, las oportunidades para hacer amigos son varias; algunos ejemplos son: el trabajo (en el cual solemos pasar la mayoría de nuestro tiempo a esta edad), a través de un hobby o curso, en un gimnasio o actividad deportiva (como andar en bicicleta o algún deporte de equipo) o a través de las actividades compartidas de los hijos.

 Los amigos que se hacen en ésta década suelen ser los que duran el resto de la vida; porque si pasaron las duras pruebas de selectividad y atención mencionadas arriba, quiere decir que son personas que de verdad aprecias y te aprecian, que tienen lo suficiente en común como para mantenerse juntas a pesar de las circunstancias y que hay una fuerza tan intangible como irrompible que se ha formado entre ustedes: la amistad.

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